La reconstrucción de Santamarina


Santamarina se encuentra realizando una temporada más que favorable. A pesar de todas las contingencias desfavorables por las que tuvo que atravesar, supo encarrilar el camino para cumplir, por el momento, un papel digno en el torneo de la B Nacional.

¿Se puede calificar una campaña de 22 puntos, sobre 51 disputados, como positiva? Sin dudas no. Una temporada cuya efectividad actual es del 43,13% no puede situarse entre las mejores del certamen. Pero claro, los números no son lo que más importa en Santamarina hoy en día. Si recapitulamos a tan sólo cuatro meses atrás, el panorama que mostraba la institución Aurinegra no era el más alentador:  sólo nueve jugadores, de los cuales dos pueden ubicarse entre los más experimentados, sobrevivieron al gran éxodo de jugadores tras la gran campaña realizada en el año 2015. Sin embargo, las manos mágicas de Gustavo Coleoni alivianaron los efectos que podían ocasionar la incorporación de 17 jugadores como las bajas de 23 profesionales. Con esta situación, Santamarina comenzó su periplo en el torneo de la B Nacional frente a Juventud Unida de Gualeguaychú en condición de local.

Un buen comienzo de campeonato, en el cual acumuló 12 unidades en seis encuentros, hicieron creer que repetir la hazaña lograda en el 2015 no sería imposible. Victorias ante Ferro e Instituto, dos equipos grandes de la categoría a pesar de su floja actuación en este campeonato, extrañaron a propios y ajenos. Pero no todo fue alegría, ya que, en las siguientes cuatro jornadas, el conjunto tandilense obtuvo solamente una unidad, gracias a un empate frente a Almagro en el Estadio Tres de Febrero. A partir de ese entonces, la irregularidad comenzó a ser una característica que predominaría en Santamarina. Cosechó ocho puntos en siete partidos, pero se dio el gusto de bajar de la pelea por el ascenso a Gimnasia de Jujuy, al cual venció por 2-0 en condición de local, con goles de Federico Castro y Diego Sosa. En la última jornada, el Gigante de las Sierras viajó a Córdoba con la ilusion de quitarle el invicto al líder Talleres. Ilusión que duró 37 minutos, cuando Gonzalo Klusener le ganó en las alturas a toda la defensa Aurinegra. 

Si tuviéramos que encontrar los puntos más fuertes de éste equipo que construyó Coleoni, los primeros que aparecen son la presión alta, la disposición a jugar de contraataque y la solidez defensiva. No por algo es el cuarto equipo con menos goles en contra, trece, detrás de Talleres, Boca Unidos y Chacarita. Pero entre las deficiencias más resonantes se encuentra la baja tasa de goles marcados por cotejo: en 17 jornadas marcó 11 goles, que fueron repartidos en nueve encuentros.

Quedan tan sólo cuatro fechas por disputar, con dos enfrentamientos de local y dos de visitante. El más cercano será frente a All Boys, el domingo a las 11 horas en el Estadio General San Martín. Luego, por la fecha 19, visitará a Brown de Adrogué, por la jornada 20 recibirá a Chacarita, y cerrará su participación frente a Guillermo Brown en la ciudad de Madryn.

Que hay cosas por mejorar, es algo sumamente obvio, pero, con un equipo tan joven y de rápida construcción, los objetivos han sido cumplidos de manera efectiva. La transición en la institución tandilense ocurrió, y muchos jugadores desconocidos comenzaron a imponer su nombre en la máxima categoría del ascenso. Será cuestión de aguardar a que finalice el certamen para ver a un Santamarina ya afianzado y con hambre de gloria en el próximo torneo. Talleres, Boca Unidos o Chacarita ascenderán y será historia para el Gigante de las Sierras, pero todas las miradas están puestas en agosto de 2016, cuando el balón vuelva a rodar oficialmente y una nueva ilusión esté en pie.

Foto: El Eco de Tandil.
Por Giano Santillán / @GianoSantillan
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Giano Santillan