Objetivo cumplido a medias


Luego de un 2015 plagado de alegrías, en el cual la hazaña de jugar por primera vez en la élite del fútbol argentino estuvo muy cerca de ser completada, Santamarina cerró el primer semestre de 2016 con más aspectos negativos que positivos.

Que a pesar de todos los inconvenientes fue una buena temporada, que se culminó con más dudas que certezas, que el período de transición realmente no lo fue. Opiniones por doquier, algunas encontradas, otras que difieren. Si uno mira la situación anterior al comienzo del certamen, se dirá que se realizó una gran campaña. Sin embargo, distintas contingencias que ocurrieron en el interín del campeonato, empañaron el gran esfuerzo realizado por un plantel disminuido desde cualquier punto de vista.

El Aurinegro comenzó su periplo un sábado 30 de enero frente a Juventud Unida de Gualeguaychú, en condición de local, con una victoria por 1-0 y con Agustín García Basso marcando su primer gol en el torneo. La formación de aquél equipo contó con 11 cambios respecto de la formación inicial que perdió la inolvidable definición por el ascenso en el año 2015. Tras el debut, cosechó diez unidades sobre 15 en disputa, hasta que la derrota frente a Nueva Chicago en condición de local por 2-0 sumergió a Santamarina en un campo plagado de irregularidades. A partir de ese entonces, alternó derrotas con empates y algunas victorias, la más resonante ante Gimnasia de Jujuy por 2-0, que por entonces era el inmediato perseguidor del campeón del certamen, Talleres de Córdoba.

Sobre el cierre del telón del campeonato, se pudo visualizar nuevamente algunas de las características que hicieron a Santamarina un equipo difícil de vencer en las primeras jornadas. Tras la ajustada derrota ante Talleres por 1-0, en el Mario Alberto Kempes, el Gigante de las Sierras venció con autoridad a All Boys por 2-1. Inmediatamente, en el último viaje realizado a la ciudad de Buenos Aires, igualó ante Brown de Adrogué 2-2, tras ir abajo en el resultado por 2-0. En su despedida como local, Chacarita demostró porqué fue el subcampeón y derrotó a Santamarina 2-0. Finalmente, en la última jornada, Guillermo Brown de Puerto Madryn fue el anfitrión del Aurinegro. En un partido sin presiones, ambos equipos despidieron el torneo con un empate 1-1.


Al fin de cuentas, Santamarina consiguió siete victorias, seis empates y ocho derrotas, que lo posicionaron en el décimo tercer escalón, con 27 unidades, por encima de All Boys y debajo del trío compuesto por Brown de Adrogué, Juventud Unida de Gualeguaychú y Almagro. Si se evalúa el rendimiento del equipo comenzando desde la defensa hacia el ataque, podría calificarse como casi impecable. Con un promedio cercano al gol recibido por partido, el elenco dirigido por Gustavo Coleoni se posicionó como el cuarto equipo, junto a Boca Unidos, con la menor cantidad de goles encajados. Sin embargo, el mayor déficit de éste conjunto fue la capacidad goleadora. Tan sólo 16 gritos, repartidos entre nueve protagonistas, hicieron que Santamarina sea el segundo equipo con menor cantidad de goles a favor, junto a Atlético Paraná. Nicolás Miracco y Nahuel Luján compartieron el mérito de ser los máximos goleadores del elenco tandilense en esta temporada, aunque con apenas 3 goles cada uno. Con 2, quedaron Facundo Castro, Federico Castro y Gonzalo Ludueña. Un gol cada uno anotaron Agustín García Basso, Diego Sosa, Martín Aguirre y Fernando Piñero.

Fernando Piñero y Agustín Politano jugaron los 21 partidos de Santamarina, aunque el zaguero lo hizo además en la totalidad de los minutos. El heredero de la camiseta número seis de Emiliano Capella emuló lo hecho por su comprovinciano en la primera incursión del Aurinegro en la B Nacional, en el segundo semestre de 2014.

A comienzos del año, puertas adentro, se hablaba de que el campeonato que finalmente le concedió a Talleres el ascenso a Primera División sería tomado como una transición, un período de reacomodación, tanto desde el punto de vista deportivo, como también institucional y financiero. Pero, a una semana de haber finalizado el campeonato, ¿fue realmente un período de reconstrucción?. Existen distintas razones para negar lo planteado por distintos dirigentes de la institución. La primera, y la más importante, es la ida de Coleoni hacia Ferro. Tras seis meses de adaptación, muchos de los integrantes del plantel se encontrarían en óptimas condiciones para realizar un gran torneo en la temporada 2016/17. Sin embargo, la despedida del Sapito abre interrogantes acerca de cuál será el nuevo equipo que diagrame el flamante director técnico. Hoy en día, los nombres que más suenan para reemplazar al cordobés son el de Jorge Izquierdo, Mauricio Nosei e Ignacio Álvarez Castillo. Pero las cosas están muy lejanas a encontrar algo en concreto.

En otra de las razones, varios jugadores deben volver a su club de origen y otros rescindirían su contrato en busca de nuevos horizontes. ¿Qué proceso de reconstrucción se realiza teniendo varios protagonistas que cambian cada seis meses?. Muy pocos. Nahuel Luján y Nicolás Miracco, cuyos préstamos vencieron, regresarán a Belgrano de Córdoba y Aldosivi, respectivamente. Mientras que el atacante Federico Castro tampoco continuará en el Aurinegro por el mismo motivo que los dos futbolistas mencionados anteriormente. En tanto que el volante Gonzalo Ludueña rescindió contrato en las últimas horas con la dirigencia y su futuro estará lejos de Tandil. Por el mismo camino continuaría el mediocampista Leonardo Fredes y el arquero Nicolás Báez.

Una nueva temporada comenzará el 4 de julio, a las 15 horas, en el Estadio General San Martín. Esa fue la fecha que estableció la dirigencia para comenzar con la pretemporada, seguramente con el sucesor de Gustavo Coleoni listo para empezar a armar el equipo que juegue el campeonato que debería comenzar en el mes de agosto.

Foto: El Eco de Tandil.
Por Giano Santillán / @GianoSantillán
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Giano Santillan