Un semestre irregular

El difícil momento por el que atraviesa All Boys a nivel institucional quedó demostrado más que nunca en el aspecto futbolístico. Con un plantel caído anímicamente, resultados que no ayudaron,  un cuerpo técnico que por momentos parecía no encontrarle ningún rumbo a un equipo totalmente desanimado y la infame costumbre a perder que se evidenció en Floresta a lo largo del torneo desencadenaron en un semestre para el olvido.

“Pensar que hace unos años estábamos en Primera y hoy peleamos por no descender a la B Metropolitana”, se escuchaba cada tarde de fútbol en el Estadio Islas Malvinas. Es que una situación que se conocía complicada pasó a tornarse crítica con el correr de los partidos, y la sufrida hinchada del Albo se lo hacía saber a sus jugadores con una dosis de insultos y lamentos que eran cada vez más intensos.

All Boys no es el mismo que alguna vez fue. Ese que estaba afianzado en la máxima categoría del fútbol argentino, que supo ganarle a todos los grandes, cuya localía era sagrada y hacía realmente muy difícil para el visitante la idea de llevarse los tres puntos de Floresta. Los malos manejos dirigenciales, en especial del ex presidente Roberto Bugallo, quizás la persona más dañina en la historia del club, dieron como resultado este paupérrimo presente del conjunto Blanquinegro.

Paradójicamente, el torneo arrancó de la mejor manera para los dirigidos por Pepe Romero. Con un equipo prácticamente nuevo, plagado de incorporaciones, All Boys pretendía dejar en claro que el objetivo era pelear arriba en la tabla de posiciones. Para colmo, comenzaba a destaparse el as de espadas, German Lesman, quien con un gol de cabeza ponía cifras definitivas para que el Albo le gane a un histórico rival como lo es Chacarita. 

Sin embargo la alegría fue efímera, pues al caer con Guillermo Brown en Puerto Madryn en su segunda presentación, dejaba indicios de lo irregular que sería su campaña a lo largo del certamen. All Boys disputó un total de 21 encuentros y logró apenas siete victorias, cinco empates y nueve derrotas, consiguiendo el 36,5% de los puntos en juego (26 de 63). Convirtió 30 goles (1,42 por partido) y recibió 28 tantos (1,33 por cotejo). El mal momento del equipo no pudo ser modificado ni por su propia hinchada, ya que cosechó tan sólo cuatro alegrías en sus once juegos como local. 

Estos fatales números llevaron al elenco de Romero a finalizar entre los peores diez posicionados en la tabla y totalmente ahorcado en los promedios, que tuvieron a mal traer a Floresta hasta la anteúltima fecha, cuando, al derrotar por 3 a 0 a Boca Unidos, All Boys selló de una vez por todas su permanencia en la B Nacional. 

La principal alegría en lo que va del año se logró aquel recordado 26 de marzo que quedó inmortalizado en la cabeza de todos los hinchas del Albo. Es que vencer a Chicago, en lo que significaba el primer cruce entre ambos luego de 15 años, era una necesidad, pero ni el más optimista podía pensar que el partido terminaría en goleada. Fue 5 a 2 para el delirio de todo Floresta, que de esa manera estiró a seis la diferencia en el historial ante su adversario de toda la vida.

Sin embargo, los bajos rendimientos con el correr del torneo desencadenaron en un sinfín de insultos y silbidos que cayeron desde las cuatro tribunas de la cancha. Es que All Boys le ganó a sus tres clásicos rivales, como Chacarita, Chicago y Almagro, pero sin dudas eso no alcanzó, y lo que se le criticó a los jugadores fue la falta de compromiso y el poco respeto que le tuvieron a la historia del club.

Párrafo aparte para la revelación y goleador del campeonato con 17 gritos, Lesman. Nacido en Esperanza, una localidad de Santa Fe, y proveniente de Defensores de Villa Ramallo, llegó a Buenos Aires con un bolso y muchos sueños que para su fortuna pudo concretar, al convertirse en uno de los jugadores más queridos por la gente en los últimos años.

Los tres partidos finales, ante el campeón Talleres, Boca Unidos y Brown de Adrogué, respectivamente, se asimilaron a lo que todos tenían en mente para un equipo como All Boys antes de que comience el certamen. El buen rendimiento en la derrota ante la T y los posteriores dos triunfos, sembraron una pequeña dosis de ilusión, necesaria para entender que no todo está perdido, que hasta de las situaciones más difíciles se sale y que con esfuerzo se podrá allanar el camino en la próxima temporada, que comienza el 4 de julio.

Por Alexis Almosnino/ @Alealmosnino
Compartir en Google Plus

Alexis Almosnino