Un sueño de seis meses

Tras el ascenso obtenido en el 2015, Juventud Unida de San Luis debutó en la B Nacional con la esperanza de tener una larga estadía. Este sueño duró solo seis meses luego de un campeonato realmente traumático. Salidas, rachas negativas y pocos resultados fueron el por qué del descenso.

La felicidad y la algarabía se apoderó en aquel 10 de diciembre del 2015, luego de vencer a Unión de Sunchales en la final del Federal A. Ese sueño tan anhelado del pueblo Auriazul se había logrado luego de 15 años. El objetivo de ascender a la segunda categoría del fútbol argentino era una realidad. Pero aquella satisfacción solo duró seis meses.

La dirigencia del Juve decidió encarar este desafío renovando todo el plantel. Más de la mitad del equipo fue separado y reemplazado con jugadores de calidad y experiencia, tales como: Leandro Caruso, Jorge Córdoba, Gabriel Valles, Martín Perafán y Yamil Romero, entre otros. Además de contratar a Fabián Nardozza como DT.

El inicio del campeonato no comenzó de la manera que deseaban los hinchas de Juventud ya que en la primera fecha cayó por 2 a 1 ante su archirrival futbolístico, Estudiantes de San Luis. Ese mal arranque se extendió por seis partidos más, lo que motivó la posterior renuncia de Nardozza como DT, quien se fue sin ganar si quiera un partido. La llegada de Carlos Ramacciotti al banco de San Luis trajo nuevos aires de fútbol y logró conseguir la primera victoria del Juve, en la octava fecha ante Guillermo Brown de Puerto Madryn por 3 a 1. 

Pero aún con la llegada de Ramacciotti, el conjunto puntano no pudo levantar cabeza del todo. La larga racha negativa de cinco partidos sin ganar lo depositó en los últimos lugares del promedio. Los rendimientos de los jugadores nunca  pasaron de los seis puntos, ni siquiera su estrella en la cancha, Leandro Caruso. Si bien fue goleador con cuatro goles junto con Córdoba, se esperaba mucho más del ex River y Udinese, entre otros. Pero sería un error centrar las críticas en un solo personaje. La combinación entre una floja defensa, que mantuvo el cero en el arco en cinco oportunidades solamente, y la falta de efectividad de cara al gol hicieron que las cosas seas más difíciles.

El mejor momento del Auriazul fue entre la fecha 14 y la 17, cuando logró tres victorias y una derrota. Allí, la esperanza de quedarse del pueblo del Bajo aumentó como nunca. Lamentablemente, aquel triunfo ante Los Andes por 3 a 1 en el Mario Sebastián Diez fue la última en el torneo. La gran cantidad de empates que obtuvo Juventud Unida a lo largo de este año fue el principal factor para bajar de categoría, con un total de diez (equipo con mayor cantidad de igualdades en la tabla).

Más allá de los malos resultados, los de San Luis nunca bajaron los brazos y lucharon hasta la última fecha. Aquel domingo 19 ante Douglas Haig quedó demostrado lo dicho. Increíblemente el 1 a 1 nunca pudo ser quebrado, quizás por la mala suerte o por alguna entidad divina.

Con un total de cuatro partidos ganados, diez empates, siete derrotas, 20 goles a favor y 23 en contra se despidió Juventud Unida Universitario de la B Nacional. Esa incesante lucha que duró 15 años se esfumó en tan solo seis meses. La desazón de descender sólo la pueden explicar los hinchas puntanos, quienes una vez más deberán militar en el Federal A, pero con la diferencia que ahora querrán subir lo antes posible.

Por: Julián Pampillón / @PJulianPC
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Pablo Pampillon