Un campeonato histórico


Talleres de Córdoba tuvo un semestre grandioso, consiguiendo el tan ansiado ascenso a primera división luego de 12 años y ganando el torneo de punta a punta.  

Luego de haber conseguido el ascenso a la B Nacional en el 2015, desde la comisión directiva del club prometieron armar un plantel jerarquizado para mantener la categoría. Con las llegadas de jugadores con mucha envergadura, tales como Mauricio Caranta, Pablo Guiñazú o un icono del club cómo Gonzalo Klusener, el objetivo cambió. 

La gente respondió y se llegó a una cifra récord en Córdoba, con más de 35 mil socios. El Matador comenzó la temporada recibiendo a Guillermo Brown de Puerto Madryn en el Mario Alberto Kempes. Con bajas cómo las de Aldo Araujo, Hernán Encina, Guiñazú y Klusener por lesiones, aparecieron las figuras de Victorio Ramis y Nazareno Solís, que luego serían vitales para la obtención del título. Era esencial comenzar con una victoria y así fue, con el marcador 2-1 a favor. 

En su primer partido fuera de Córdoba, La T empató 1-1 frente a Juventud Unida (G) y luego encadenaría cuatro victorias consecutivas, frente a Villa Dálmine, Juventud Unida (SL), Central Córdoba y Ferro, uno de los candidatos en el principio del torneo. En la séptima fecha, Talleres e Instituto volvieron a reeditar un clásico oficial, donde el marcador final sería un empate 1-1. Este partido marcaría un antes y un después para el goleador, Gonzalo Klusener, ya que fue quien marcó el empate, consiguiendo así el primer gol luego de su vuelta al club de Barrio Jardín. 

En la octava fecha Talleres volvió a repartir puntos, esta vez frente a Nueva Chicago y en condición de visitante. Este partido significó el debut del jugador franquicia, Pablo El Cholo Guiñazú. Luego, La T recibió a Crucero del Norte en el Kempes, y aunque fue uno de los peores partidos de la campaña, se terminó quedando con los tres puntos gracias a un cabezazo del ídolo paraguayo, Rodrigo Burgos. Otro partido clave fue frente a Los Andes, donde La Joya Solís marcó un golazo en el tiempo de descuento para quedarse con una importante victoria. 

Luego de un empate frente a Almagro, el Albiazul viajó a Jujuy para jugar uno de los partidos más importantes del campeonato, frente a Gimnasia. Luego de comenzar perdiendo, Gonzalo Klusener e Ivo Chaves marcaron para dar vuelta el partido y alejarse a siete puntos del Lobo jujeño. Sin dudas un partido bisagra, ya que todo indicaba que, salvo una catástrofe deportiva, el ascenso sería del Matador.

Vendría una seguidilla de tres victorias consecutivas, frente a Atlético Paraná, Douglas Haig y Estudiantes (SL). Un empate en la fecha 16 frente a Independiente de Mendoza y luego un momento crucial en el semestre, donde Talleres recibiría a Santamarina y a Boca Unidos de local, consecutivamente. El resultado fueron dos victorias, 1-0 ante el conjunto tandilense y 2-0 frente al correntino. Con una derrota de Chacarita, su inmediato perseguidor, o una victoria en Floresta frente a All Boys, La T estaría en la máxima categoría del fútbol argentino.

Y así fue, como en una película, luego de ir perdiendo gracias a un gol de Lessman, Talleres, con uno menos por la expulsión de Rodrigo Burgos, dio vuelta el partido en 5 minutos. Primero gracias a una buena jugada individual de Emanuel Reynoso, que le dejó el gol en bandeja a Klusener, que solo tuvo que empujarla. Y luego, en el minuto 94, en la última jugada del partido, El Cholo Guiñazú sacó un zapatazo que se clavó en el ángulo, dando vuelta el encuentro y consiguiendo el ansiado ascenso. Talleres había vuelto al lugar que nunca debió dejar. 

Aunque el objetivo estaba cumplido, restaban dos partidos para finalizar el torneo, y el objetivo inmediato era terminarlo de manera invicta. Un empate sin goles en un Kempes colmado y un empate 1-1 frente a Chacarita en San Martín, lograron que Talleres fuera el primer y único campeón invicto en la historia de la B Nacional. 

Si bien el estilo de juego del entrenador, Frank Darío Kudelka, no lograba encantar a los hinchas ni a la prensa, Talleres fue un equipo que siempre supo lo que debía hacer dentro del campo. Una de las claves fue el plantel largo y el recambio que tuvo a su disposición el DT. Al principio del campeonato, sin Guiñazú, Klusener, Arujo, Encina y Barrionuevo, Kudelka contó con Solís, Ramis, Reynoso, Jerez Silva y Gutierrez. Cuando aparecieron distintas lesiones como las de Mauricio Caranta o Wilfredo Olivera, Guido Herrera y Juan Cruz Komar estuvieron siempre a la altura, ganándose sin dudas la titularidad. 

En números, La T ascendió con 49 puntos, seis más que su máximo perseguidor, chacarita (43), fue uno de los conjunto más goleadores, con 31 tantos a favor, y el menos goleado, con solo 11 goles en contra. De 21 encuentros, ganó 14, empató 7 y no perdió ninguno. Su goleador fue Nazareno Solís, con siete tantos, seguido de Gonzalo Klusener con seis y Eial Strahman con cinco. 

Ya en primera división, el Matador espera por refuerzos e iniciará la pretemporada en Santa Fe del 3 al 15 de julio. 

Por Alan Valdez. / @AlanValdez87

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Alan Valdez