A la espera de una nueva sanción


Luego de los disturbios provocados sobre el final del último partido en el que Los Andes cayó por 4 a 0 ante Juventud Unida de Gualeguaychú, el estadio Eduardo Gallardón nuevamente corre riesgo de ser sancionado. Las opciones que se manejan son jugar a puertas cerradas o permitir solamente el ingreso para los socios.

Unas horas antes del comienzo del encuentro, el clima en Lomas de Zamora hacía imaginar una fiesta en el Eduardo Gallardón. Con tres victorias consecutivas en condición de local, el equipo de Aníbal Biggeri recibía a Juventud Unida de Gualeguaychú, conjunto que marchaba en la última posición de la tabla, con las esperanzas de poder estirar la racha y escalar unas cuantas posiciones en la B Nacional. 

Con tan sólo poco más de una hora de juego, todas las esperanzas y la alegría se disolvieron completamente en las almas Milrayitas, que observaban como la visita le propinaba un abultado resultado en contra, pero que a pesar de todo, quedaría como anecdótico una vez que comenzaran los incidentes en la tribuna Palacios.

Así como ocurrió el 15 de noviembre del 2015 en el partido entre Los Andes y Guillermo Brown de Puerto Madryn, el cual debió suspenderse debido a los disturbios que se dieron en el mismo sector, 364 días después, aquellos “hinchas” que provocaron la suspensión del estadio por un par de fechas, volvieron a hacer de las suyas sin que nadie los detuviera.

Aún sin ningún tipo de confirmación, se presupone que el Eduardo Gallardón podría cerrar sus puertas a todo el público local tal cual lo hizo hasta hace un par de meses. Otra de las opciones que se manejan, es la del ingreso exclusivo para socios, lo que permitiría que la gente no pierda la posibilidad de ver a su equipo de local (o por lo menos en su gran mayoría), reduciendo la chance de otro episodio como el que se vivió ante los entrerrianos.

Sea la sanción que se aplique, esta situación demuestra que quienes provocaron la suspensión del encuentro el último fin de semana, tengan o no el aval de los dirigentes, manejan el fútbol tal y como se les dé la gana, y de esta manera, es imposible aspirar al desarrollo o a cualquier tipo de crecimiento.

Por Juan Manuel Torraco.
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Juan Manuel Torraco