De mayor a lo de siempre


Ferro comenzó de la mejor de la manera esta temporada que lo tuvo como puntero durante varias fechas. Sin embargo, por bajos rendimientos individuales se alejó de la primera posición y del estilo de juego que lo llevó a encabezar la tabla.

El conjunto de Caballito para este campeonato contrató como técnico a quien arruinó su sueño de ascenso en aquella semifinal frente a Santamarina en el 2015, Gustavo Coleoni. Los dirigidos por el Sapito comenzaron de la mejor manera: de los primeros seis encuentros ganaron en cuatro ocasiones, igualaron en una y perdieron la misma cantidad. A la estadística se le sumaba que cosecharon 16 goles y era el equipo más goleador de todas las categorías en ese momento.

Además de todos estos números sobresalientes que mostraba el Verdolaga, era un equipo que metió presión en todas las canchas, se lo vio con un muy buen estado físico y manejaba la pelota con claridad y con criterio. Todos los puestos estaban bien cubiertos, en el arco Andrés Bailo mostraba seguridad tanto bajo de los tres palos como en las salidas de los centros, en defensa Hernán Grana fue un peligro para el rival a la hora de encarar por las bandas, mientras que los centrales Oscar Sainz y Pier Barrios cumplían, luego el mediocampo conformado por Reinaldo Alderete, Guillermo Vernetti y Leandro Torres se adueñaban en cada partido, mientras que arriba estaba Gonzalo Castillejos, que todo lo que tocaba lo convertía en gol. 

Cuando todo era color de rosas para Oeste, hubo un encuentro que fue un antes y un después tanto en lo anímico como en el rendimiento de los jugadores. El partido de la décimosegunda fecha frente a Chacarita fue el comienzo de la caída, debido a que en el primer tiempo Ferro erró doce jugadas claras de gol, de los cuales cuatro fueron mano a mano de Castillejos con el arquero funebrero y dicho encuentro lo perdió por 1 a 0.

Después de ese partido, los de Coleoni obtuvieron la increíble racha de ocho cotejos empatados de manera consecutiva, entre ellos hubo algunos que no mereció igualar como contra San Martín de Tucumán o Crucero del Norte, en ambos partidos se encontró arriba en el marcador y se lo empataron con goles de penal que no fueron. A todo esto se le sumó el bajo rendimiento de jugadores que antes no lo tuvieron, la hinchada impaciente tanto con el cuerpo técnico como con la subcomisión de fútbol y un claro quiebre en la relación entre jugadores y técnico lo que produjo que Ferro vuelva a ser lo que fue durante todos estos años desde que descendió a la B Nacional allá por el 2000. 

La frutilla del postre fue la durísima caída por 4 a 1 frente Guillermo Brown con muestra de pocas ganas de parte algunos jugadores y un claro desconcierto de Gustavo Coleoni a la hora de como formar el equipo, lo que produjo su renuncia del club.

En el último encuentro del año, frente a All Boys, el Verde estuvo dirigido mediante interinato por Rubén Piaggio, ex jugador de los 90 del club y actual entrenador de la sexta división. En dicho duelo, las ganas fueron otras, se vio a un equipo que sabía a que quería jugar y ganó cómodamente por 3 a 1 con dos tanto de Castillejos, quien volvió a mostrar su mejor cara. También, el Ciruelo hizo debutar a dos juveniles categoría 99, Matías Ramirez y Darío Valenzuela, que sobresalieron y dejaron cantando a los simpatizantes "vamos, vamos los pibes". En este momento, Ferro se encuentra sin técnico pero ya está casi confirmada la vuelta de Marcelo Broggi, único DT que peleó un campeonato con la institución en estos últimos 17 años. ¿Será éste el año de la vuelta?

LA FIGURA

El jugador más regular del conjunto de Caballito fue Andrés Bailo, quien comenzó el campeonato en el banco de los suplentes y por malas actuaciones y una lesión de Leandro Requena, se vio obligado a ingresar. Rápido en los mano a mano y seguro en la salida en los centros, Bailo salvó más de una vez a Ferro y fue sin lugar a dudas la figura del Verdolaga en un este semestre de altibajos.

Por Juan Criscuoli.
Compartir en Google Plus

juan pablo criscuoli