El Colectivero debe levantar cabeza


Crucero del Norte cerró la primera mitad del Torneo Nacional B con un rendimiento en alza. La llegada del Chulo Rivoira como entrenador entusiasma a los dirigentes e hinchas del Colectivero, pero el equipo sabe que debe consolidar un funcionamiento para recuperar posiciones en la tabla y, porque no, soñar con pelear por el ascenso a la Primera División. 

El Colectivero tuvo un flojo arranque de campeonato con cuatro partidos sin ganar, pero lo que más preocupaba era la falta de funcionamiento de equipo. La racha se cortó en la quinta fecha, cuando los dirigidos por Miguel Salinas vencieron al recientemente ascendido, San Martín de Tucumán por 3-0, con una leve mejoría en la creación de juego y con Abel Méndez como pieza clave en el equipo.

A partir de allí, el conjunto misionero sostuvo el buen funcionamiento y consiguió una importante victoria ante Douglas Haig en Santa Inés seguido de un empate en Campana ante Villa Dalmine. 

Cuando parecía que encontraba el funcionamiento adecuado para afrontar los partidos, dos nuevas derrotas en condición de visitante pusieron en duda la continuidad del Miguel Salinas al frente del equipo.

Pero el equipo respaldó la confianza que le brindó el entrenador y consiguió una excelente victoria en casa, ante el líder del torneo: Guillermo Brown de Puerto Madryn. Crucero tuvo un gran partido, con la intensidad que caracteriza al entrenador, con laterales que pasaban al ataque al mismo tiempo y delanteros que se asociaron para romper la última linea de la visita. 

Otra de las grandes falencias que mostró el conjunto misionero en el primer semestre fue la falta de temperamento y seguridad para cerrar los partidos. Un ejemplo claro se vio en la 13ra fecha, cuando cayó ante All Boys por 3-2, pese a haber igualado el marcador en dos ocasiones, los dirigidos por Salinas no supieron cerrar el resultado y terminaron perdiendo por el gol que convirtió Hernán Rivero en el minuto 89 de juego.

Sin dudas esa derrota fue un golpe duro en lo anímico para el plantel. El siguiente partido acentuó aún más las falencias del equipo: la falta de generación de juego, intensidad, manejo de la pelota en la mitad y contundencia en ataque fueron los factores que aceleraron la salida de Salinas.

La derrota ante Almagro en José Ingenieros, en el peor partido del equipo en el semestre, determinó la renuncia de Miguel Salinas como entrenador. 

Los dirigentes se movieron rápidamente para buscar un nuevo conductor. Mientras tanto el coordinador del club, Alejandro Duré se hizo cargo del equipo en el empate sin goles ante Central Córdoba y en la derrota ante Boca Unidos en Corrientes. En ambos partidos el rendimiento mejoró un poco pero sobre todo, sorprendió la decisión del DT interino, de darle minutos a muchos chicos de las divisiones menores.

A la falta de rendimiento por parte del equipo también hay que sumarle las lesiones que afectaron y mucho a un plantel corto. El jugador de mejor rendimiento en el semestre venia siendo Abel Mendez, pero en el encuentro ante Ferro sufrió una grave lesión que lo marginó del equipo hasta el 2017. 

Además, el marcador lateral izquierdo Gilberto Benítez, sufrió la rotura de los ligamentos cruzados; también se sumó la fractura de peroné que sufrió el volante central José Vera, dos jugadores habitualmente titulares que siguen en proceso de recuperación. 

El presidente interino Andrés Salibe presentó a Héctor Chulo Rivoira como nuevo entrenador. El experimentado DT debutó al frente del equipo ante el necesitado Independiente Rivadavia de Mendoza, en un partido polémico por el accionar de los mendocinos. 

Pese al resultado, se notó rápidamente un cambio en la actitud del equipo y en el juego. La victoria ante Flandria acentuó aún más la mejoría desde el rendimiento y en lo anímico y aunque cayó en la última fecha ante Juventud Unida, los dirigidos por Rivoira merecieron otra suerte.

Será un semestre complicado para todos, pero el entrenador confía en levantar al equipo y sacarlo del último lugar de la tabla. La recuperación de los lesionados, sumado a las incorporaciones que puedan llegar serán importantes para armar un plantel que hoy cuenta con muchos chicos surgidos en las divisiones menores del club.

Crucero deberá sumar pensando en no sufrir con los promedios en el próximo torneo, ya que si no levanta cabeza arrancará en la zona de riesgo. 

Por Ariel Pacheco.
Foto: Prensa Crucero. 
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Ariel Pacheco