El torneo de los pibes


¿Cómo definir con una sola palabra el torneo de Los Andes, si durante estas 46 fechas el Milrayitas pasó por todos los momentos que puedan conocerse?

El buen comienzo: una gran victoria ante Douglas Haig en Pergamino después de más de 30 años generó buena vibra para el futuro del torneo en los hinchas Milrayitas. Además del triunfo, el autor del gol fue nada más y nada menos que Matías Linás, quien asomaba con volver a tener otro gran campeonato.

La obtención de un punto de 12 en las siguientes fechas derivó en la salida de Marcelo Barrera y mostró una seria caída futbolística y moral para el equipo. Su reemplazante fue Aníbal Biggeri, entrenador que a pesar de no haber encontrado el rumbo en los primeros partidos, llevó en algunos momentos a Los Andes a jugar un fútbol distinguido de posesión y buenas jugadas. 

El mayor déficit del conjunto de Biggeri fueron los segundos 45 minutos de todos y cada uno de los partidos. Más allá de que en muchas oportunidades estos últimos minutos fueron vitales para empates o triunfos agónicos, la pasividad del equipo al tener que aguantar los resultados también fue clave a la hora de justificar su posición en la tabla general.

Algunos triunfos en condición de local levantaron varios aplausos desde las tribunas del Eduardo Gallardón, que comenzaban a ver como dos de sus jugadores mostraban un sello distintivo ideal para jugar en Lomas de Zamora. Las figuras de Andres Vombergar y Gustavo Turraca fueron de menor a mayor y finalizaron el año como dos de los jugadores destacados, hasta incluso ingresaron en el equipo ideal de la B Nacional.

Los cuatro empates consecutivos ante Nueva Chicago, Argentinos Juniors, Instituto y Chacarita desmantelaron la idea de que una posible victoria podía poner a Los Andes a tiro de la punta, sin embargo, la victoria como local ante San Martín de Tucumán dejó tranquilidad en el cierre de la primera rueda en diciembre del año pasado y puso a Oscar Ferreyra con otra mirada de cara al mercado de pases.

Con el reinicio del campeonato, un par pardas agónicas gracias a los goles de Matías Linás, quien marcó cuatro de sus cinco goles una vez pasados los 85 minutos, fueron las mejores noticias para el pueblo Milrayitas. No obstante, la deuda de ganar como local levantó cierto murmullo en Lomas de Zamora ya que, cinco partidos fueron los que tuvieron que pasar para que finalmente el gran triunfo ante Gimnasia de Jujuy llevara tranquilidad a los hinchas. 

Para el final del campeonato, y sobre todo luego de la sorpresiva salida de Aníbal Biggeri, las lesiones y bajas del equipo generaron la aparición de muchos pibes en la primera. Con el estandarte de Villa Albertina flameando con orgullo, Los Andes volvió a notar en sus jugadores el amor con el que esos chicos defendían la casaca de Lomas de Zamora.

Así como le tocó llegar a Turraca en su momento tras la lesión de un referente como Luis Zeballos, Rodrigo Bogado, Sebastián Váldez, e incluso Federico Díaz en lugar de Maximiliano Gagliardo bajo los tres palos, fueron tan solo algunos de los culpables de los gritos desaforados desde la tribuna. El vamos vamos los pibes que se escuchó en los Alrededores del Eduardo Gallardón provocó euforia y alegría y además supo recordar las épocas de buen fútbol vividas no mucho tiempo atrás con Fabián Nardozza.

Quizás los 59 puntos no terminen de reflejar la osadía que estos jóvenes demostraron durante la recta final del torneo. Ubicado en la décimo tercera posición y sin un compromiso serio con el descenso, Los Andes finalizó el torneo con el gusto agrio de saber que si hubiese dado la puntada final en algunas ocasiones, la tabla lo mostraría con una mayor cantidad de puntos.

Ya con la partida confirmada de su goleador Andrés Vombergar, Sergio Rondina, flamante entrenador de Los Andes para la temporada que viene, deberá sobre ponerse a la importante renovación y volver a ubicar a Los Andes entre los primeros planos de la B Nacional.

Por Juan Manuel Torraco.
Edición: Lucas Giménez Vallejo.
Foto: Prensa Los Andes.
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Juan Manuel Torraco