Esta vez, sin Gloria


Instituto finalizó la temporada de la B Nacional 16/17 en la sexta ubicación, obteniendo 63 puntos. La Gloria padeció su irregularidad y su mayor falencia se vio cuando jugó fuera de Alta Córdoba. De todas formas, logró cerrar una temporada regular, sin complicarse con el descenso.

Instituto comenzó la temporada con un claro objetivo: sumar la mayor cantidad de puntos posibles para no complicarse con los promedios y para lograr pelear bien arriba.
En el banco Albirrojo se ubicó Iván Delfino, el cual contó con muchísimos refuerzos y todos de su gusto, pero nunca encontró regularidad.

El arranque de Instituto fue cuesta arriba, ya que no encontró los resultados. Esto, sumado al mal funcionamiento del equipo y a la rotación permanente de jugadores, generó un manto de dudas sobre el técnico y algunos jugadores.

Instituto encontraba su único respiro en el poderío ofensivo, que se sostenía, no sólo en el comienzo si no a lo largo de todo el campeonato. En el primer tramo, fue Diego Jara el bastión del ataque Albirrojo, hasta su lesión, y la grata aparición de Gustavo Gotti, que se convirtió en el máximo goleador del equipo con 14 goles. La Gloria anotó 58 goles en todo el campeonato, siendo el tercer equipo más goleador.

Una cierta meseta futbolística, con Delfino al mando del equipo, la alcanzó con regularidad de esquema y nombres: fueron los ingresos de Guido Mainero e Ignacio Antonio –jugadores que no eran tenidos en cuenta- los que acomodaron la mitad de cancha. En sociedad con Paulo Rosales y Esteban Orfano, sumado a la impactante racha goleadora que vivió Gustavo Gotti, empezaron a verse los primeros resultados futbolísticos.

Pese a estas mejorías, Instituto continuó siendo un equipo irregular. Esta irregularidad fue la que catapultó al entrenador Iván Delfino fuera de Alta Córdoba en la fecha 28, quedando Claudio Demaría al mando del equipo hasta el final del torneo.

Con Demaría al frente del banco Albirrojo, iba a verse un cambio radical en los primeros partidos: los jugadores surgidos en el club pasaron a tener mayor protagonismo e Instituto vivió una clara mejoría, en la cual ganó siete de los primeros diez partidos con el nuevo técnico.

Este buen momento llegó a ilusionar al equipo cordobés, que cada vez se acercaba más al segundo puesto de ascenso. Pero tres derrotas consecutivas significaron un mazazo a la ilusión, con malos partidos desde lo futbolístico, lo que causó que La Gloria se despidiera de lo que fue tan solo un sueño.

Instituto pecó a lo largo del torneo su baja estadística fuera de Alta Córdoba, donde consiguió sólo 19 puntos sobre 66. Claro síntoma de la irregularidad de un equipo que se sostuvo sobre nombres propios, que muchas veces sacaron adelante un resultado.

Muchos jugadores rindieron y dieron la talla: Gotti, Mainero, Antonio, Rosales, Nizzo, por nombrar algunos; pero el equipo que terminó utilizando La Gloria refleja el bajo nivel demostrado por varias de las incorporaciones realizadas a principio de temporada, y como los propios productos surgidos de la cantera gloriosa son capaces de demostrar su valía dentro del campo de juego.

Instituto logró sumar, no se complicó con el promedio, pero no encontró una regularidad. Este aspecto a mejorar será crucial en la temporada que viene, ser regular y no tan vulnerable de visita si se quiere lograr el preciado ascenso.

Por Pedro Fraire / @fraiPedro
Edición: Giano Santillan.
Foto: Mundo D.
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Pedro Fraire