Objetivo cumplido


El rendimiento de All Boys en el segundo semestre fue muy irregular y dejó mucho que desear. Finalizó el campeonato con 60 puntos, ubicado en mitad de tabla. Sin embargo, el balance es positivo ya que cumplió su único objetivo: mantener la categoría. 

El conjunto de Floresta siempre tuvo claro que su meta era olvidarse lo más rápido posible de la zona de descenso. Por momentos parecía que lo conseguía, sin embargo, nunca pudo estar del todo tranquilo y terminó sufriendo hasta el final del campeonato. En total, ganó 16 partidos, empató 12 y perdió 16.

El equipo de José Romero sufrió la partida de Ricardo Blanco, que jugó su último partido ante Ferro en la fecha 21 para irse al fútbol de Kuwait. Sin embargo, logró tapar su ausencia con Maximiliano Salas, que se ganó la titularidad sobre el final del torneo y fue el goleador del equipo con siete tantos. Otro que aportó positivamente fue el arquero Nahuel Losada, que llegó para reemplazar Gastón Losa y fue uno de los jugadores más regulares de la temporada.


Las dudas comenzaron al principio, ya que el arranque no fue del todo bueno. Consiguió una sola victoria en los primeros seis encuentros: 1-0 a Boca Unidos en Corrientes. Entre ellos, cayó de visitante ante Central Córdoba y Santamarina. El empate 2-2 en Floresta ante Independiente Rivadavia tras ir 2-0 en ventaja fue un baldazo de agua fría. Sin embargo, en aquel cotejo, lo positivo fue la aparición del lateral derecho Emilio Porro –ya había debutado en la victoria ante Boca Unidos- que anotó un golazo y poco a poco se ganó la titularidad, que mantuvo durante todo el torneo.

No hubo un momento en el que el equipo comenzara a destacarse. Siempre se mantuvo jugando al límite, intentando conseguir el punto de visitante y cada tanto sumar alguna victoria de local. En la fecha 28 venció a Juventud Unida en Gualeguaychú. Los goles los marcaron Hugo Soria y Juan Manuel Vázquez, dos futbolistas claves en el mediocampo del equipo. Soria aportó en la marca y en la salida, mientras que Vázquez fue fundamental en el armado del juego.

Desde la fecha 31 tuvo una seguidilla de cinco partidos importantes que marcaron este segundo semestre de All Boys: Chicago, Argentinos, Instituto, Chacarita y San Martín de Tucumán. El partido contra Nueva Chicago, sin dudas fue la alegría más grande del torneo para el Blanquinegro. El Torito venía peleando arriba para ascender, mientras que All Boys no levantaba cabeza. Fue un 2-0 en Floresta con un tanto de Vázquez (de penal) y un golazo de Salas, que se festejó como un campeonato.

Sin embargo, la alegría duró poco y la paciencia de la gente comenzó a agotarse nuevamente ya que a la siguiente fecha sufrió una durísima goleada en la Paternal ante Argentinos Juniors por 5 a 1. Luego, se repuso con un 2-0 de local ante Instituto y volvió a caer dos partidos consecutivos: ante Chacarita y San Martín de Tucumán.


Pepe Romero tenía el equipo bastante definido en cuanto al once inicial, a diferencia de la primera parte del torneo. A pesar de ello nunca encontró el rendimiento óptimo para afianzarse a una idea de juego. Nunca pudo sumar de a tres en dos encuentros consecutivos, lo que generó que no pudiera engrosar el promedio definitivamente. Tanto es así que tuvo que esperar hasta la fecha 44, donde consiguió una victoria fundamental de local ante un Ferro que no jugaba por nada. Esos tres puntos, sumados al empate entre Flandria y Douglas Haig en la fecha siguiente, le permitieron al conjunto de Romero mantener la categoría. En el cierre, cayó 1-0 ante Almagro de visitante y luego venció a Central Córdoba 2-1 de local, cerrando un campeonato que, como desde hace tiempo, no fue ni blanco ni negro.

Por Alan Bilosky / @alanbilosky.
Edición: Lucas Giménez Vallejo. 
Foto: lacaravanaallboys.com.ar
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Alan Bilosky