Se fue desangrando de a poco

Nueva Chicago arrancó el segundo semestre del campeonato de la B Nacional como candidato para conseguir el ascenso a Primera. Con entrenador nuevo y la ilusión intacta, el Torito supo tomar la segunda posición de la tabla, pero los malos resultados empezaron a llegar y el Verdinegro terminó despidiendo un torneo para el olvido. 

Mucha tela para cortar dejaron estos últimos cinco meses de competencia para Chicago. Sería un facilismo explicar con números una campaña que fue irregular por donde se la mire. Sin embargo, los mismos números también marcan la pauta de que hubo varios momentos claves en el torneo, que dejaron al Verde con las manos vacías y a la deriva, si se tiene en cuenta la temporada entrante. 

El Torito visitó a Chacarita, nada más y nada menos, allá por marzo por la fecha 22, en la reanudación del torneo. Con Sergio Rondina como nuevo entrenador, los de Mataderos tenía que empezar a demostrar para qué estaban. Esa victoria en San Martín por 3 a 2 desató una buena racha para Chicago, que cosechó 20 puntos sobre 27 en juego, si se tiene en cuenta las nueve fechas desde Chaca hasta la victoria ante Brown de Puerto Madryn en Mataderos. Sorprendentemente, el Torito venció en esta segunda rueda a los dos equipos que se disputaron hasta la última jornada el ascenso a Primera. 

El Verdinegro compartía el segundo puesto de la tabla con Guillermo Brown, hasta que llegó el turno del Superclásico del Ascenso: el siempre difícil All Boys, en Floresta. Como una fila de piezas de dominó que se van cayendo una por una, el Albo empujó la primera ficha y Chicago empezó a desplomarse fecha tras fecha. Porque esa derrota por 2 a 0 resultó como el detonante de una bomba de malos resultados que nunca pudo controlarse. En los seis partidos que le siguieron a la caída en el Islas Malvinas, el Verde solo sacó seis puntos y la pobreza en el juego era evidente. 

Rondina no aguantó más. No solamente los malos resultados lo alejaron del cargo como entrenador aquella noche en Tandil ante Santamarina, sino también el clima que se vivía institucionalmente. En un año electoral, el Huevo notó que los intereses dirigenciales no iban de la mano con los del plantel, que hace mucho sigue sufriendo, por ejemplo, la deuda salarial. 

Facundo Argüello, un símbolo del club, tomó el timón de un barco a la deriva y le fue casi imposible enderezarlo. Con la fuerza de los juveniles del club le puso el pecho a las balas y con sus armas salió en todas las canchas a defender la imagen de Chicago. Hasta el momento los resultados no llegaron, es cierto. Con el nuevo DT al mando, Chicago jugó los últimos ocho partidos del campeonato, de los que perdió cinco, empató dos y solamente ganó uno. 
Argüello dejó de lado a muchos jugadores con poco futuro en la institución de Mataderos que terminaron emigrando, como Luciano Nequecaur, Nicolás Ayr y Marcos Aguirre, entre otros, y finalizó el torneo promoviendo seis debut de juveniles en la primera del Torito

Lo que sigue es una incógnita. En algunos meses habrá elecciones en Chicago, mientras que el clima, desde ahora, ya está caldeado. Lo concreto es que en septiembre, los de Mataderos tendrán que empezar la nueva temporada y, teniendo en cuenta, el déficit financiero del club, los chicos que terminaron este campeonato van a seguir teniendo su oportunidad. Lo ideal sería que haya jugadores de experiencia acompañándolos y, tal vez, la audacia de Christian Gomito Gómez, a los 42 años, no sea suficiente

La realidad marca que habrá seis descensos en el torneo que viene y Chicago no tendrá que descuidarse. Lamentablemente, el objetivo dejará de estar puesto en el regreso a Primera, sino en quedarse en la B Nacional y tapar esos agujeros por los que Chicago, como club atlético, se sigue desangrando.

Por Guido Volpe / @Guido_Volpe
Fotos: Olé.
Compartir en Google Plus

Guido Volpe