Un año para recordar


Argentinos Juniors estuvo a la altura de las circunstancias y, con total merecimiento, logró el título y el regreso a la Primera División un año y un mes después del descenso a la B Nacional. Con un Heinze que logró cambiar murmullos por aplausos, el Bicho fue de menor a mayor y desde que alcanzó su rendimiento más alto logró una regularidad que lo coronó campeón.

Sin muchos refuerzos de renombre y con un plantel golpeado por perder la categoría, Gabriel Heinze asumió como director técnico de Argentinos a fines de junio de 2016. El objetivo, claro estaba, era el ascenso inminente a la máxima categoría. Un mes después de asumir, el Gringo no tuvo el debut esperado: 1-1 ante Laferrere y derrota por penales, por Copa Argentina.

Luego de aquel paso en falso, el entrenador tuvo un mes más para armar el equipo. Con muchos jugadores de las inferiores e intentando plasmar un estilo de juego que pretendía la posesión de balón y los pases cortos, Argentinos debutó con un 2-2 en Tucumán contra el ascendido San Martín. En las siguientes fechas, el Bicho alternó buenas y malas: le ganó a Crucero del Norte y Estudiantes de San Luis pero cayó con dos que arrancaron muy bien el campeonato: Villa Dálmine y Guillermo Brown (derrota que sería la única en el estadio Diego Armando Maradona).

La gente se empezaba a impacientar y el equipo lo notaba en la cancha. Sin embargo, un partido fundamental para emepzar a dar vuelta la historia fue la goleada por 3 a 0 a All Boys en Floresta, donde el Bicho aplastó a su vecino y empezó a mostrar que la idea de Heinze valía la pena. Luego de vencer a Ferro y Atlético Paraná, y empatar con Douglas Haig, Almagro y Central Córdoba, llegaría la última derrota de 2016: 1-0 con Boca Unidos en Corrientes.

A partir de ese momento, Argentinos empezó a corregir todos los errores que le impedían sumar de a tres (principalmente la falta de efectividad) y encadenó una racha de siete partidos sin perder, con cinco victorias y dos empates, y así terminar el año como único escolta de Guillermo Brown.

Tras el parate de verano, el comienzo no fue el mejor: las dos derrotas consecutivas como visitante, ante Brown de Adrogué e Instituto, fueron un baldazo de agua fría. De todos modos, no costaron tan caro porque los rivales directos, Chacarita y Guillermo Brown, solo sumaron un punto de los seis en juego. Además, en el cierre la primera rueda del campeonato, el Bicho volvió a pisar fuerte: derrotó al Funebrero como local y estiró la diferencia en la tabla.

La segunda parte del campeonato fue, sin dudas, mejor que la primera. A pesar del tropezón del inicio, Argentinos sabía muy bien a lo que jugaba y en cada partido de local lucía su juego: posesión de balón, pases cortos, muchas llegadas al arco y, en varias oportunidades, muchos goles, sin importar el rival de turno. La gente, que al principio exigía, ahora reconocía el buen trabajo del equipo con aplausos y ovaciones al técnico y a los jugadores.

Así, Argentinos ganó nueve de los once partidos que jugó como local en la segunda mitad del torneo (solo empató con Brown de Adrogué y Almagro) y rápidamente agarró la punta de la tabla, aprovechando el bajo rendimiento de Guillermo Brown. Fuera de casa, el Bicho no fue tan imponente pero también cosechó muy buenos resultados: cinco triunfos, cinco empates y una derrota (ante Independiente Rivadavia, la única de la segunda parte del torneo).

Con un juego vistoso, Argentinos asumió la responsabilidad y volvió a primera con cuatro fechas de anticipación, cuando el sábado 8 de julio derrotó 1-0 a Gimnasia de Jujuy con un gol de Nicolás González. Y cuatro días más tarde, se consagró campeón tras vencer a Nueva Chicago 2-1 como visitante. 

¿La figura dentro de la cancha? El equipo. Todos los que tuvieron que jugar tuvieron partidos destacados, y cuando no sobresalieron cumplieron. Federico Lanzillotta en el arco, Jonathan Sandoval y Guillermo Benítez en los laterales, Nicolás Freire y Miguel Ángel Torrén en la defensa (algunas veces Sebastián Martínez y Joaquín Laso), el excelente mediocampista central Esteban Rolón acompañado por Iván Colman y Facundo Barboza (Alexis MacAllister también tuvo buenos partidos cuando le tocó jugar), y el tridente ofensivo que rindió a la perfección: Javier Cabrera, Francisco Fydriszewski y Braian Romero.

Lo único que manchó esta temporada casi perfecta fueron las prontas eliminaciones en las dos ediciones de la Copa Argentina. Así como en el primer partido de la era Heinze el Bicho fue eliminado por Laferrere, en el antepenúltimo encuentro cayó ante Instituto por la edición 2017/18. Y, por supuesto, la salida de Gabriel Heinze dejó un sabor amargo en los simpatizantes del club, que se habían encariñado muchísimo con el máximo responsable de la vuelta a primera.

Ahora, a dar vuelta la página. Con Alfredo Berti como nuevo entrenador, Argentinos jugará una Primera División con 28 equipos y cuatro descensos. Será importante mantener lo más posible este plantel, que demostró ser uno de los mejores del fútbol argentino en el último año.

Por Santiago Demartino (@SantiDemar)

Foto: TN.
Compartir en Google Plus

Santiago Demartino