Un torneo para el olvido


De la victoria 5 a 0 en la primera fecha y ganarle en Campana al futuro campeón, a recibir dos goleadas por cinco goles de diferencia en el último tramo del torneo. Estos puntos marcan cómo fue la temporada 2016/17 de Villa Dálmine: de mayor a menor y complicándose con el descenso. 

El campeonato de Dálmine empezó bien y parecía prometedor: arrancó en los primeros puestos de la tabla de posiciones y del promedio. Los hinchas del Viola se entusiasmaron con la goleada en el debut, la victoria sobre Argentinos Juniors y los siete partidos invictos. 

Pero todo sueño de ascender a Primera comenzó a derrumbarse rápidamente. La primera derrota llegó en la fecha 11 ante Douglas Haig, cuatro días después cayó con Chicago y luego, con Atlético Paraná. En dos semanas cosechó tres caídas seguidas y empezó a bajar lugares en la tabla de posiciones.

La peor racha fue de la fecha 26 a la 31, en las que perdió los seis partidos. La cortó con una agónica victoria en Misiones a Crucero del Norte, pero volvió a caer en la siguiente jornada con Estudiantes de San Luis. 

Uno de los problemas que tuvo Dálmine esta temporada fue bajo los tres palos. En todo el torneo cinco arqueros defendieron el arco del Viola: Carlos Kletnicki, Fernando Otarola, Sebastián Blázquez, José Castellano y Francisco Mastrángelo. 

Kletnicki siempre se mostró firme, pero en diciembre se fue del conjunto de Campana para jugar en la segunda división de México. Entonces Otarola quedó como titular del equipo y de a poco se ganó la confianza de la gente. Pero luego del empate ante Guillermo Brown, en la fecha 38, retiró sus objetos de la utilería del club y nunca volvió. 

Al juvenil José Castellano, que estaba por quedarse libre, le tocó atajar en lo que quedaba del campeonato porque Blázquez estaba lesionado y debía ser intervenido. El joven arquero lo hizo bien, pero su labor quedó manchada por las goleadas 5 a 0 ante Central Córdoba y Santamarina. 

Otro jugador de las inferiores que debutó en el arco violeta fue Mastrángelo. Su turnó llegó en la última fecha, ante Flandria, porque Castellano sufrió un desgarro. 

Los cinco arqueros que tuvo Dálmine en el torneo. (Fotos: Villa Dálmine Oficial)

Otro contratiempo fue que no pudo sostener a un director técnico. A lo largo del torneo, el Viola tuvo tres entrenadores: Walter Marchesi, Facundo Argüello y Felipe De la Riva. 

El primero estuvo al mando durante 21 partidos en los que consiguió 6 victorias, 7 empates y 7 derrotas (efectividad del 39, 68%). Presentó su renuncia a finales del 2016 y lo reemplazó Argüello que en siete fechas cosechó cuatro puntos (23,80%). 

Argüello debutó con el objetivo de entrar a la Copa Argentina y no lo logró estando cerca de los puestos de clasificación. En el cierre de la primera rueda, al principio de 2017, debía sacar al menos cuatro puntos de seis posibles y solamente sumó uno. 

En la fecha 29, De la Riva llegó para sustituirlo y se planteó como objetivo alcanzar 25 puntos. A estas alturas Dálmine ya empezaba a ver de reojo la zona roja de los promedios. Los primeros tres encuentros no fueron como esperaba: perdió los tres con nueve goles en contra y tres a favor. En 17 partidos, ganó cinco, empató tres y perdió nueve (34,61%). 

El uruguayo arribó en un momento complicado, en el que el equipo estaba cabizbajo. Para la próxima temporada tendrá un plantel totalmente renovado y que él mismo se encargó de armar. 

Pablo Ruíz, una de las figuras del equipo, dejó el club en la fecha 33. (Foto: City Noticias).

Sin dudas este torneo fue para el olvido en el que el nivel futbolístico fue muy bajo. En Campana ahora deberán dar vuelta la página y ponerse en marcha para lo que viene. Dálmine deberá hacer una buena campaña porque quedó de mitad de tabla para abajo en los promedios y el próximo año habrá seis descensos. 

Por Joaquín Bertone / @JoaquinBertone4
Foto: Web del Viola. 
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Joaquin Bertone