Un barco sin rumbo en aguas turbulentas


Más allá de los cambios radicales que se dieron en el club a mitad de año, Los Andes fue de mayor a menor y culminó un semestre totalmente irregular y monótono. Sin poder escalar muchas posiciones en el torneo, el año culminó con el alejamiento de Sergio Rondina, quien dio un paso al costado y llenó de preguntas hasta el más mínimo rincón de Lomas de Zamora.

Con apenas tres victorias y dos derrotas, el empate es el resultado que más se adecuó a lo que fue hasta el momento la campaña Milrayitas. Sin demasiada luz y, sobre todo, sin contundencia a la hora de enfrentar el arco rival, Los Andes finalizó la primera rueda en la décimo segunda posición de la B Nacional.

Una vez finalizado el campeonato pasado, el cual tuvo como campeón a Argentinos Juniors, Oscar Ferreyra fue sucedido por Jorge Chizzini en el cargo de presidente de la institución. A pesar de que la salida de Aníbal Biggeri ya había sido anunciada, la intención de Chizzini fue desde un primer momento llamar a un viejo anhelo del club como era Sergio Rondina.

Sin demasiadas negociaciones, Huevo, de último paso por Nueva Chicago, asumió el desafió y tomó las riendas del conjunto de Lomas de Zamora. Con su firma ya estampada en el contrato, la limpieza en el vestuario no tardó en llegar: más de 11 jugadores abandonaron el Club por distintas razones entre las cuales no estaban el haber tenido un mal nivel, ya que a pesar de no haber conseguido escalar en lo alto de la tabla, Aníbal Biggeri había logrado una buena estabilidad en el equipo y un fútbol dinámico y vistoso.

Pero eso no fue lo único. Con Rondina a la cabeza, tanto Maximiliano Gagliardo como Maximiliano García retornaron al primer equipo tras haber sido separados del plantel por el anterior cuerpo técnico. El alejamiento de tantos profesionales implicó el rearmado total del equipo con más de diez refuerzos entre los que se encontraban Ezequiel Cérica, Osvaldo Miranda y Gabriel Sanabria, viejos conocidos del entrenador.

La primera fecha trajo un empate como local ante Deportivo Morón, rival al que no enfrentaba desde hacía más de 17 años. El gran triunfo en Rafaela ante el recientemente descendido Atlético, devolvió las energías que el debut habían apagado y levantó nuevamente las ilusiones en toda Lomas de Zamora. Más allá que la primera alegría en condición de local llegaría un par de fechas después ante Sarmiento, el invicto logrado tras superar las primeras seis fechas no serviría para subsanar el bajo rendimiento mostrado por el equipo. 

La tercera victoria del semestre llegaría en la fecha nueve. Deportivo Riestra, conjunto que aun debe terminar de cumplir la sanción de su estadio, no logró hacerse fuerte en Caseros y cayó por 1 a 0 con gol de Ezequiel Cérica, de excelente último paso por Villa Dálmine y quien hasta el momento no había podido iluminarse con los colores rojiblancos. A partir de ese momento, tres empates consecutivos estancarían las ilusiones casi por completo. Primero Estudiantes de San Luis en el Eduardo Gallardón, Santamarina en Tandil y para finalizar el año Nueva Chicago hace tan solo unos cuantos días.

Para culminar con un semestre fatídico, Sergio Rondina prefirió dar un paso al costado y dejar la institución antes del comienzo de la pretemporada. Sin confirmación oficial, la situación económica no le permitirá al club demasiadas pretensiones a la hora de la búsqueda de un nuevo entrenador y es por eso que en caso de no poder hallar a los técnicos que suenen con más fuerza, Gabriel Lobos retornará al banco tal como lo hizo tras el alejamiento de Biggeri.

Sin brillar dentro de la cancha y con varios jugadores que aun deben demostrar por qué están vistiendo la camiseta Milrayitas, Los Andes deberá trabajar durante este periodo de transición para poder corregir todas estas cuestiones que no le permiten despegar por completo. Tan solo siete goles en 11 partidos es una clara muestra cuantitativa de los fallos a la hora de acertar los disparos al arco y es simplemente uno de los ejemplos que pueden explicar el por qué del lugar en la tabla de posiciones.

Sin embargo, entre tanta incertidumbre y dudas en cuanto a lo que será el futuro, una luz de esperanza asoma desde los alrededores del estadio. Nuevamente Villa Albertina, tal como sucedió el año pasado con Gustavo Turraca o Sebastián Valdez, volvió a dar frutos y generó la aparición de Rodrigo Bogado, juvenil con grandes participaciones en el primer equipo y que hasta incluso logró terminar como el goleador del equipo con tres tantos, dos de ellos desde la pelota parada.

Por Juan Manuel Torraco.
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Juan Manuel Torraco