Cinco meses de transición, permanencia y desconcierto Milrayitas



A pesar de la gran cantidad de emociones que se han podido ver a lo largo de la esta edición de la B Nacional, solo siete fueron los meses en los cuales se disputó el campeonato. Este recién dio inicio a mediados de septiembre debido a los inconvenientes acerca de cómo sería el reparto de dinero y cómo se desarrollaría su formato. 

Desde el punto de vista de Los Andes, la temporada comenzó con una asunción en la presidencia ya que Jorge Chizzini, quien meses después dejaría su cargo, fue electo y sucedió a Oscar Ferreyra en el cargo de mandamás Milrayitas. El cambio en la cabeza del Club no solo trajo una renovación en el plantel sino que también la llegada de un experimentado cuerpo técnico como fue el de Sergio Rondina, quien hoy ya parece bastante lejano del Club de Lomas. 

Las primeras medidas del antiguo entrenador de Villa Dálmine fueron las vueltas de Maximiliano Gagliardo y Maximiliano García al plantel profesional, quienes bajo la conducción técnica de Aníbal Biggeri bajaron a reserva acusando una descompresión de vestuario. 

La llegada de jugadores conocidos por el director técnico y con pasado en primera división nuevamente despertaron la ilusión de Lomas de Zamora, quienes tras ver un buen andar con Biggeri, fueron testigos de un declive futbolístico luego de su salida. Un lejano empate ante Deportivo Morón, recientemente ascendido, y una gran victoria ante Atlético proveniente de la Máxima categoría fueron de los pocos destellos que mostró el Milrayitas durante el comienzo de una nueva temporada. 

Otros dos partidos para destacar fueron la victoria como local ante Sarmiento de Junín, triunfo que derivaría en una larga racha sin poder quedarse con los tres puntos en esa condición, y la victoria ante Riestra como visitante. Sintetizando, tres victorias, seis empates y dos caídas culminarían rápidamente con un fugaz paso de Huevo por la institución en diciembre del 2017. 

El inicio del 2018 trajo consigo los festejos de los 101 años de Los Andes y la confirmación oficial de que Gabriel Lobos, manager del club y encargado de asumir un breve interinato tras la salida de Aníbal Biggeri, sería quien ocupe el cargo de entrenador Milrayitas junto a Darío Pérez. 

El inicio del nacido en Temperley un fue nada bueno no solo en cuanto a resultados. Durante la pretemporada, Rodrigo Bogado, goleador del equipo en el torneo, sufrió la rotura de ligamentos y quedó al margen de lo que resta de la temporada. Pero el volante zurdo no sería el único que sufrirá con su rodilla: Matías Váldez, Enzo Benítez, Hamilton Pereira (reciente incorporación) y Matías Linás, padecerán la misma suerte que el mencionado Bogado y esto los descartó automáticamente para la planificación de Lobos de cara al final del campeonato. 

A pesar de la mala situación económica por la cual atravesaba Los Andes, situación que no mejoró con la salida de Chizzini, la llegada de refuerzos era inminente en la búsqueda de reforzar un plantel completamente diezmado por las lesiones. Los elegidos fueron Matías González, volante de la reserva de Lanús, y Fabricio Lenci, quien por momentos supo hacer acordar a Andrés Vombergar, delantero esloveno de buen recuerdo en los corazones de los hinchas. 

Cuatro empates, dos derrotas y apenas una victoria, hacían presagiar un complicado año para el conjunto del sur, que aún lejos en cuanto al tema de la permanencia, miraba los promedios cada vez más de reojo. Tras apenas tres goles en siete partidos, el triunfo ante Brown de Adrogué con una brillante actuación de Lenci fue el elixir necesario para confiar en el crecimiento del equipo. Sin embargo, la ilusión duró poco y dos caídas consecutivas (una por goleada ante Ferro y la otra contra un rival directo por la permanencia como era Independiente Rivadavia) generaron la aparición en las tribunas de la clásica y conocida calculadora. 

Al polémico punto obtenido en Carlos Casares, partido en el que Los Andes fue claramente perjudicado, se le sumó el agónico empate de Aldosivi en el quinto minuto de descuento. Ya con el corazón en la boca debido a todo el sufrimiento, el punto obtenido en el empate ante All Boys, resultado que condenó al conjunto de Floresta, terminó por fin asegurando la permanencia en la categoría del club de Lomas. 

Ya sin presión alguna y con la mente puesta en lo que será la B Nacional de la próxima temporada, el último periplo a Santiago del Estero dejó una nueva derrota, la cual permitió a Mitre que conservará la categoría, y muchas preocupaciones de cara a lo que será el segundo semestre del año. 

Con el Mundial de por medio y aun un par de meses antes del inicio del siguiente torneo, Los Andes se encuentra completamente desarmado a comparación de cómo comenzó este relato. Sin un presidente designado, sin la continuidad asegurada del técnico y aun sin saber con que jugadores podrá contar el Milrayitas, los hinchas de Lomas se preparan para afrontar unos complicados seis meses sabiendo que en caso de no sumar un buen colchón de puntos, la calculadora aparecerá nuevamente y con los números lo más en rojo posible.

Por Juan Manuel Torraco.
Edición: Joaquín Bertone.
Foto: Club Los Andes. 
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Juan Manuel Torraco