Todavía no arrancó, pero va a arrancar

Al cabo de cinco fechas en la Primera Nacional, Tigre se mantiene en el pelotón de los equipos que pelean por la punta en la zona B. Pero, a su vez, el Matador todavía no logra convencer desde el juego.


Esto recién arranca. Pero vamos a analizar lo que es el juego de Tigre al cabo de estas cinco primeras jornadas del duro ascenso argentino. 8 puntos. Dos ganados, dos empatados y uno perdido. Podría ser mejor, pero el Matador está en carrera y, como dije al principio, esto recién arranca. Quedan 25 fechas por delante. Algunos hinchas, en su inconsciente, pretenden y/o creen que, por ser el último campeón del fútbol argentino, el ascenso se va a dar con 10 fechas de anticipación. Y esto no es así, o al menos no sirve pensarlo en este momento.

En el juego, el equipo de Néstor Gorosito aún no logra engranar y ser vistoso. Claro, hablar de "juego vistoso" en una categoría tan dura y áspera como la Primera Nacional es casi utópico. Pero eso es, sin lugar a duda, a lo que apunta Pipo, por más tiempo que lleve y que pueda costar hacerlo.

Si empezamos por la zona defensiva el equipo está firme, el problema es cuando vamos avanzando a la mitad de la cancha. Gonzalo Marinelli sigue respondiendo, sacando pelotas clave, descolgando centros y ordenando cuando tiene que hacerlo. Canuto, que pasó de resistido a pieza importante, se ganó su lugar en el fondo, al menos hasta ver como vuelve Moiraghi. Alcoba, la voz de mando y el hombre de experiencia, está sufriendo a la hora de los retrocesos. Una de las cosas que tiene que aprender Tigre es defender mientras ataca. No es sencillo, pero los rivales le están sacando la ficha de los espacios que deja y debe corregirlo.

Por el lado de los laterales, por ahora es poquito su aporte. No es bueno ni malo, simplemente discreto. No recuerdo, en estos cinco partidos, una gran jugada o una equivocación de Rodríguez y Pérez Acuña (a este último se le puede atribuir un poco de responsablidad en el empate de Santamarina el pasado lunes). Pero hasta acá su desempeño es regular.

Prédiger un relojito en la mitad de la cancha. El termómetro del equipo. La pausa y a su vez el roce. El jugador más regular de todos estos partidos y es por eso que es una pieza fundamental. Lo fue en la consagración y lo seguirá siendo durante todo el torneo. Su compañero durante cuatro de los cinco partidos, Fabricio Domínguez, podríamos decir que "se la bancó". Sabiendo que no es su posición natural, Pipo apostó por él y el chico que llegó de Racing respondió. Se fue soltando y, hasta el partido con Santamarina que salió con el regreso del Marciano, cumplió. No le pidamos que sea Menossi, porque no lo es.

Los problemas vienen en 3/4 de cancha hacia adelante. El tándem Montillo-Cachete todavía no despegó. Obvio que se pueden entender, pero aún no lo han logrado. La Ardilla pareciera algo ofuscado y Morales se contagia de eso. Lo que se observó hasta ahora es que ambos quieren fabricar espacios que había en Primera División pero que en el ascenso no existen, o existen pero en menor cantidad. Los rivales pegan más que antes y los sistemas tácticos son mas compactos. Ya no se puede pasar como antes. Menos pase y más rapidez. Tac, tac. Pase de primera. En cuanto logren aceitarse, que estoy seguro que lo van a hacer, Tigre va a jugar mucho mejor. El juego sale de sus pies

Jhonathan Ramis. El uruguayo ya llegó mirado de reojo desde Vélez y, por ahora, está "haciendo valer " de cierta forma esas miradas. El delantero está jugando como extremo por izquierda. Puede hacerlo de segunda punta, pero Pipo optó por ponerlo a la izquierda. El problema es que choca constantemente con el rival y toma malas decisiones. La pide, se muestra y está activo durante los noventa minutos, pero a la hora de entregarle la pelota a un compañero toma la decisión incorrecta. Gorosito quiere darle continuidad. El hincha pide que salga. Veremos cuantos partidos más dura.

Todos estos problemas mencionados en la zona de gestación perjudican al flamante refuerzo. Al delantero que todos pedían. A Enzo Díaz. Al "9" no le llega una pelota redonda a los pies. Es cierto que en estos partidos se lo vio bastante estático, a destiempo y trazando pocas diagonales. Pero todos los problemas en la mitad de la cancha repercuten en él. Si no se abastece al nueve como corresponde es difícil. No tengo dudas de que se va a cansar de hacer goles. El penal errado de la última noche seguramente golpeó (esperemos que no) en su confianza. 

¿Cambiará Pipo? A priori, contra Instituto, irá el mismo equipo. Frente a Santamarina, Emanuel Dening entró de excelente manera y parece ser ese acompañante que le falta a Enzo Díaz. Para que el ex Ferro pueda salir un poco del área y sea Dening quien haga el trabajo sucio de fajarse con los centrales. Los rivales lo respetan a Tigre, por eso muchos serán mas conservadores y al Matador se le hará difícil penetrar el cerco defensivo. Va a costar, pero este plantel tiene herramientas para superar a todo lo que se cruce.  El camino es larguísimo y este Tigre que todos respetan todavía no arrancó, pero va a arrancar. Doy fe de eso.

Por Luciano García Dresch / @garcialuciano27
Foto: Prensa Tigre
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Lucho García Dresch